Tratamientos de mejora de los metales
Endurecimiento:
Endurecimiento en frío:
Cuando sometemos un material a determinada tensión ( ), es decir,
fuerza aplicada a la probeta por unidad de sección se produce en el
metal un determinado alargamiento o deformación unitaria ( ) que sale
tras la fórmula:
Si establecemos una tabla poniendo en el eje de
abcisas la tensión y en el de ordenadas el alargamiento nos sale una
tabla en la que podemos diferenciar tres fases:
La
primera parte queda representada como una recta y se llama zona
elástica. Si detuviéramos la tensión en esta zona el metal volvería a su
longitud inicial. La zona elástica se termina cuando se alcanza el límite elástico.
A
partir de ese límite elástico se inicia la zona plástica en la que las
deformaciones son ya permanentes y si el ensayo se acaba en esta zona el
metal sólo se recuperará un poco, marcándose un nuevo límite elástico,
más amplio que el anterior, como sería en la tabla regresar del punto A
al punto B. Con este proceso aumenta la propiedad elástica y la dureza
del metal, eso sí, nunca deberemos llegar a la zona llamada de
estricción, donde llegaría a romperse. Lo malo es que este
endurecimiento lleva consigo una fragilidad. Para vencer esta fragilidad
se suele someter a un tratamiento térmico denominado recocido y
explicado más tarde.
Endurecimiento por afino de grano:
Existe una relación experimental entre el límite elástico de un metal ( )
y el tamaño medio de sus granos (d) que siendo y K constantes
dependientes del material y de la temperatura:
De esta
expresión deducimos que cuanto menor sea el tamaño del grano, mayor será
el límite elástico del metal. Entonces se le aplica al metal una
temperatura mayor a la de su punto de transformación para obtener así un
grano fino y destruir las partes defectuosas. En el transcurso del
enfriamiento a velocidad relativamente lenta, el acero recobra una
textura normal.
Endurecimiento por solución sólida: Las
soluciones sólidas de las que ya hemos hablado, tanto de sustitución
como de inserción, provocan un aumento en la dureza del metal por la
deformación mecánica que se produce al no coincidir exactamente los
tamaños de los átomos de disolvente y de soluto, o a causa del pequeño
tamaño de los huecos intersticiales en las soluciones de inserción.
(para explicar volver a usar gráficos de soluciones sólidas).
Térmicas:
Recocido:
El recocido es un calentamiento que permite al metal recuperar sus
mejores características de ductilidad y toda su plasticidad. Éste y
otros muchos procesos serán explicados posteriormente ya que se aplican
también al acero.
Temple. Consiste en el calentamiento
de algunas aleaciones, principalmente férricas, seguido de un
enfriamiento muy rápido; el objeto del calentamiento es lograr que la
aleación adquiera una estructura cristalina propia de las elevadas
temperaturas, y el fin del enfriamiento brusco es impedir que el metal
vuelva a su estructura natural y conserve la estructura cristalina de
altas temperaturas también a temperatura ambiente.
Con el temple así se
consigue un constituyente anormal de la aleación, con su estructura
cristalina deformada de forma que se ha aumentado la dureza del metal.
Revenido:
Consiste en un recalentamiento que se mantiene durante cierto tiempo a
una temperatura suficiente, que en ningún caso debe alcanzar la zona de conversión.
El efecto del revenido es neutralizar las tensiones internas y donarle
una estructura físico-química a ciertas partes de la pieza.
Termoquímicas:
Cementación.
Es el calentamiento de una pieza metálica en contacto con cemento, y
que le proporciona propiedades especiales mediante difusión de uno o
varios elementos del cemento en toda su masa (cementación profunda), o
bien limitando dicha difusión a las capas externas para obtener un
producto compuesto que posea en su superficie propiedades diferentes de
las del resto de su masa.
Nitruración: La nitruración
aumenta la dureza. Después de tratamientos de temple y revenido a 550.º C
se le mantiene a esa temperatura en un molde de acero calentado por un
horno eléctrico, por el que circula una corriente de gas amoníaco. Luego
hay otros derivados como:
Calorización. En contacto con un cemento sólido formado de polvos de aluminio y cloruro de amonio.
Sherardización. Por medio del cinc.
Sulfinización.
Mediante la inmersión del metal en un baño especial se consigue
incorporarle una capa de carbono, nitrógeno y, sobre todo azufre.
Mecánicas:
Forja.
La forja crea en el metal una estructura fibrosa que nunca es
completamente destruida y mejora las propiedades de las piezas,
aumentando su compacidad de su textura. Según los metales el trabajo de
forja se efectúa en frío o caliente dado que a cada metal corresponden
una o varias zonas de temperatura que resultan idóneas.
En la
gran forja industrial se utiliza para el caldeo voluminoso hornos de
carbón o de fuel-oil y se suelen emplear únicamente prensas.
(foto de forja enciclopedia)
En
la forja se comienza por modificar profundamente su estructura interna
mediante un caldeo suficiente. Seguidamente unos tratamientos térmicos
adecuados permiten obtener características mecánicas en frío precisas
para el trabajo a realizar posteriormente por la pieza. A continuación
las piezas se someten a un tratamiento de estabilización para evitar
posteriores alteraciones.
En los talleres de forja a mano se
utilizan fraguas, que consisten en fogones provistos de una campana de
humos, fija u oscilante, y de un fuelle que inyecta el aire necesario
para la combustión a través de una tubería acoplada al aparato.
Trefilado.
Permite obtener alambres de gran longitud con relación al diámetro, y
de perfil constante. El material de partida es el alambre laminado. Se
efectúa forzando el paso de este alambre a través de los agujeros de una
hilera, de perfil determinado. El alambre laminado se recoge en rollos
que, para estirarlos, se disponen en una devanadera, y el extremo del
alambre se pasa por la hilera, montada sobre el banco, y se tira del
mismo hasta engancharlo en el tambor tractor. Las hileras, según los
metales a trefilar, son de distintos tipos de acero o de diamante. La
elección del material de la hilera también depende de otros factores,
tales como el diámetro de los orificios y la longitud del alambre. El
diámetro definitivo se obtiene tras sucesivas pasadas a través de
hileras de orificios decrecientes. Cada pasada por el material produce
tensiones por lo que este debe de ser sometido posteriormente a un
tratamiento de recocido.
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